sábado, 14 de junio de 2008

SERIE: Servicios Públicos Precarios (3a entrega)

ESTILO: Ficción Atorrante

En casa de herrero…
Breve curso de Malos Modales para aquellos necesitados.
Por el Prof. Amado Nervio.

Indicaciones para una correcta desatención al público:
Achique su cerebro1) Nunca exhiba el nombre del Area que funciona en su oficina y el horario en el cual se atiende (supuestamente) al público. Si viola este precepto, trate de cambiar el horario cada 15 minutos y de abusar del "Enseguidita regreso". Jamás reemplace esta última alternativa por un aviso colocando la hora en que salió. No obstante, si lo hace, coloque la correspondiente a 15 minutos después y agréguele "Regreso en X minutos", siendo X un número natural que tiende a infinito.
2) Cuando alguien golpee la puerta de su oficina cerrada desde dentro, y en el probable evento de que lamentablemente él se haya percatado de alguna posible actividad interna (por ejemplo si de ella hubiesen salido en ese instante voces, ruidos, gritos, o carcajadas), no debería ser atendido antes que le salgan callos en los nudillos, o que éstos le sangren si ese alguien es medio tiernito.
3) Al atender la puerta, nunca debería decírsele cortésmente: "Buenos días -o Buenas tardes-" (dependiendo la hora de Greenwich). Y menos, seguido de: "Adelante, señor, qué desea?". Use en cambio, un breve pero normal y efectivo amedrentamiento, mediante el siempre listo: "Sííí!", y/o "Qué quiere!?". O un conclusivo: "Ya cerramos!".
4) Si por desgracia hubiese proferido la expresión "Adelante", mencionada en el punto anterior (referida a que al intruso se le debería permitir ingresar a su reducto), trate de detenerlo justo en el umbral de la puerta, bloqueándole el paso con posturas parecidas a las de artes marciales, las cuales deberá practicar frecuentemente para no perder la costumbre. También tiene la opción de exhibir el garbo intimidatorio que suele ostentar un patovica.
5) En el supuesto caso que el intruso logre franquear su bloqueo e ingrese, jamás debería ser atendido por quien él busca, sino por alguna interpósita persona que oficie de correo del Zar. Para ello el mensajero deberá repetir a voces lo que el intruso pretende, y lo que la persona requerida le responde (siempre a través de otra puerta interna, o de la rendija de ésta, desde el otro lado de una pared de Durlok®, o de un vidrio esmerilado, o por medio de un intercomunicador codificado).
6) Olvide siempre que cualquier persona (el intruso es una persona) merece ser tratada cortésmente y con respeto, aún cuando venga a destiempo, o por un trámite a todas luces equivocado.
7) El punto anterior es especialmente válido si se tratase de un profesor de la alta casa (tiene varios pisos…, si lo sabremos!) y, particularmente, si es (o al menos creía que lo era, hasta ese preciso momento) una de las llamadas "autoridades" (devaluada, a ojos vista).
8) Simule escuchar atentamente el porqué ese intruso decidió infiltrarse allí y tener el tupé de perturbarlo, pero intente disuadirlo interrumpiéndolo a cada momento con la remanida frase: "ese trámite no es aquí!" y/o "váyase a la X con eso" (siendo X igual y sólo igual a otra oficina diferente a la suya, eh!), o "venga la semana que viene".
9) Trate de darle algún tipo de solución adecuada (me refiero al problema, no a su propia comodidad), tratando de tener paciencia y consideración especial, en caso de que:
a. El trámite del intruso haya sido originado por un error o incompetencia de su parte y no de la de él.
b. El intruso tenga una edad tal, que sea evidente que podría haber egresado de alguna Facultad en el momento en que la persona requerida (o Ud. mismo) estaba tomando un curso acelerado de "Mi mamá me mima" o, en su defecto, de "Yo amo a mi mamá" (Bibliografía: UPA!)
c. El intruso provenga de otra ciudad o edificio lejano, a juzgar por su extraño acento, la tierra en sus zapatos, su transpiración, o su apuro para que no se le venza el ticket del estacionamiento.
d. Falten dos horas para que abra la mesa de recepción de trámites o para que el mismo se pueda completar por los canales estrictamente naturales, cuando lo que en realidad pretendía el intruso era concretarlo de manera razonable, aunque (obvio!) mediante metodologías legalmente aceptables, pero "poco ortodoxas", muy ilusamente y sin otra intención que no fuese ganar tiempo y ahorrar burocracia.
10) No trate siquiera en pensar de ofrecerle una alternativa de solución, sino más bien otro problema, que le sirva a Ud. de escudo administrativo para no encarar en serio el asunto. Recuerde que el dicho de "tomar el toro por las astas", no debe ser tenido en cuenta (y menos en estos casos!).
11) Para llegar a un resultado eficiente para Ud., nunca trate de priorizar la materia gris, la razón y la voluntad de concretar una solución, por sobre la apática, cómoda y lenta burocracia "impeditiva".
12) En lo posible despida al intruso con amabilidad, y una sonrisa, pero no deje de cerrar con un portazo a sus espaldas. Inmediatamente después ponga el cerrojo, ya que el intruso podría llegar a recordar algo que olvidó decirle antes de salir! Si esto ocurre, no abra más la puerta, mantenga un silencio sepulcral y simule haberse ido. Para que esta treta surta efecto, no deberá tener la radio encendida.

Siga al pie de la letra estas recomendaciones y logrará que pasemos por la Universidad, sin que ella pase por nosotros!

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